3.4.09

Retorciendo palabras



Y yo me sorprendo diciendo que si retorciendo palabras de amor intentando que hagan por mi lo que yo ya no puedo
Retorciendo palabras de amor(Fangoria)

Cuando la palabra se queda vacía de contenido porque importa más el decir que el qué decir, las voces de los otros se convierten en ruidos amorfos que no se sabe ni de dónde vienen ni a dónde van.

El miedo a la incomunicación es comparable a la experiencia del abismo, donde el vacío que se abre debajo de los pies nos empuja a tirarnos hacia delante, o a salir huyendo porque la profundidad y la sensación de perder el pie y caer se hace insoportable.

El silencio asusta.

Las palabras sin sentido son el refugio natural de los que no saben estar solos y no saben escuchar, porque lo que verdaderamente les importa es hablar y hablar sin cesar hasta volverse cansinos. Saber callarse a tiempo es el primer paso para aprender a escuchar.

A veces el silencio es el dolor del respeto por aquel que se atribuye el derecho a irrumpir sin permiso en el espacio vital de la independencia individual. Cuando la comunicación se ofrece como el desacato violento del que huye de sus propios miedos, sus palabras se manifiestan vacías de contenido y sordas como el ruido de tambores de guerra que procede de la lejanía. Cuando uno se muestra en verdad, libre ante quien desea escucharle, abriendose en cada palabra que sale de su boca, entonces la comunicación se despliega generosa.No soy yo, ni eres tú; no es mi palabra frente a la tuya; son nuestras voces engarzadas en una misma melodía que se convierte en armonía sinfónica, donde todos los matices son bienvenidos, y los cambios de ritmo acompasan cada respiración para la escucha.

2 comentarios:

macnamara dijo...

cuando no sepa que decir diga sencillamente zaj

Frido Spinoza dijo...

Hermoso texo Miguel, me encanta! Siempre lo he pensado y tú lo refrendas: el abuso en el uso de la palabra resta sentido a misma, y credibilidad a la persona de la que emana. Saludos desde la Ciudad de México.
Frido Spinosa