1.4.09

Observar y entender





I'm not no animal in the zoo I'm not no whipping boy for you You may not treat me like you do I'm not no animal in the zoo My skin is not a football for you
Red football (Sinead O'Connor)


Desde que entra en mi campo de visión hasta que desaparece de él siempre recorre el mismo camino. Siempre el mismo andar pausado del que no viene de ninguna parte y se dirige a ningún lado, donde nadie le espera. Desde mi ventana en el trabajo, observo cómo avanza por la acera de enfrente. La gente se aparta a su paso como espigas en un campo de trigo mientras lo mira con curiosidad. Un pantalón de hilo cubre sus delgadas piernas hasta el tobillo, que articula un huesudo pie calzado con sandalias de tiras de piel gastada. Su atuendo se completa con una camisa demasiado grande para su cuerpo y en la cabeza un gorro de lana con geometrías tejidas en colores blanco, negro, rojo y naranja, como si recién llegara de un altiplano andino a la gran ciudad. Lo singular es que esta ciudad dista mucho de los Andes.


Su actitud indiferente a la gente y a cuanto le rodea cambia radicalmente cuando cruza frente a un escaparate. Pero no uno cualquiera. Se trata de una tienda cara, con exposición de objetos de decoración exóticos. Entonces se detiene y, mirando algún objeto expuesto, inclina hacia delante la cabeza, sujetándose el chullo con la mano como quien se descubre la cabeza para saludar. Avanza unos pocos pasos, vuelve a detenerse y repite el ritual. Sigue avanzando un poco más, se detiene de nuevo y esta vez inclina todo el tronco hacia el escaparate en actitud reverente, varias veces, mientras retrocede lentamente de espaldas. Finalmente se arrodilla en el suelo y permanece con el cuerpo encogido unos segundos. Se levanta, vuelve a hacer una reverencia y sigue su pausado camino.


Y así cada tarde.


Alguna vez y movido por la curiosidad he mirado el escaparate. Está lleno de pequeñas tallas de dioses hindúes en madera pintada o piedra, coloridos mandalas y una enorme figura de Buda tallada en piedra grisácea, de pie, que trasmite una sosegada alegría. En sánscrito, Buddha significa precisamente observar, prestar atención y entender. Resume en una palabra todo el proceso necesario para alcanzar el conocimiento. Pero yo no he entendido. Algo se escapa en este cúmulo de insólitas intrusiones. No me resigno a creer que este personaje sencillamente esté loco.





1 comentarios:

macnamara dijo...

no parece que lo esté.
Estará rezando a alguno de sus dioses, aunque esté en un escaparate.
Este es un pais ultracatólico y las opciones para las minorías religiosas son pocas. Para alguna persona como la que describes quizá sean escasas o nulas.
Enhorabuena por tu descripción. Es muy bonita. Marino