2.4.09

Mi libreta

Leave me now, return tonight Tide will show you the
way If you forget my name You will go astray Like a killer whale Trapped in a
bay

Bachelorette (Bjork)
Todavía tengo una pequeña libreta con las tapas de cartón azul. Antes no salía de casa sin ella, la metía en el bolsillo de detrás de los vaqueros y me lanzaba a recorrer la ciudad en busca de cosas que anotar. Anotaba con un pequeño lápiz que afilaba a tajos, nada de sacapuntas y artilugios extraños. Anotaba todo aquello que sentía que debía de anotar: cosas extrañas o extraordinarias pero también cosas corrientes y cotidianas. Sólo yo sabía cuando sacar la libreta y anotar y cuando dejarla en el bolsillo, atendía a mi instinto o a mis sensaciones ante lo que me rodeaba, casi siempre anotaba algo. Un día en el autobús vi un chica sentada un par de asientos delante del mío que escribía en una libreta como la mía, así que saqué mi libreta y apunté que una chica anotaba cosas en una libreta mientras iba en el autobús. Cuando terminé la chica estaba bajando del autobús. La observé por la ventanilla perderse en la ciudad mientras el autobús avanzaba de nuevo. Cuando me levanté para bajarme yo, me di cuenta que se había dejado su libreta en el asiento de al lado, así que la recogí.

Luego, en una cafetería, anoté que había recogido una libreta azul como la mía en el autobús mientras el camarero me servía una taza de café con leche cargado. Entre sorbo y sorbo comencé a leer las anotaciones de la libreta que me había encontrado y sentí que debía anotar las anotaciones de la libreta encontrada en mi propia libreta, atendían a cosas extrañas o extraordinarias pero también a cosas corrientes y cotidianas. Me llevé casi toda la tarde y unos cuantos cafés más y cuando terminé anoté también que había estado toda la tarde anotando lo que había anotado en otra libreta. Anoté que lo que había anotado en la libreta era que todavía tenía una pequeña libreta con las tapas de cartón azul. Que antes no salía de casa sin ella, la metía en el bolsillo de detrás de los vaqueros y me lanzaba a recorrer la ciudad en busca de cosas que anotar. Que anotaba con un pequeño lápiz el cual afilaba a tajos, nada de sacapuntas y artilugios extraños. Anoté que anotaba todo aquello que sentía que deba de anotar: cosas extrañas o extraordinarias pero también cosas corrientes, cotidianas. Anoté que sólo yo sabía cuando sacar la libreta y anotar y cuando dejarla en el bolsillo, que atendía a mi instinto o a mis sensaciones ante lo que me rodeaba, y que a veces me iba fijando o no, pero casi siempre apuntaba algo. Anoté que un día en el autobús vi una chica sentada un par de asientos detrás del mío que escribía en una libreta como la mía, así que saqué mi libreta y apunté que un chico anotaba cosas en una libreta mientras iba en el autobús. Anoté que cuando terminé, la chica se estaba bajando del autobús y que lo observé por la ventanilla perderse en la ciudad mientras el autobús avanzaba de nuevo. Anoté que cuando me levanté para bajarme, me di cuenta que se había dejado su libreta en el asiento de al lado de donde iba sentado, así que anoté que recogí la libreta olvidada...


1 comentarios:

macnamara dijo...

Extraño juego de espejos. me recuerda la paradoja de la biblioteca que necesita un catálogo que recoja todos los libros que se encuentran en ella. Sin embargo el catálogo está incompleto porque no incluye el propio catálogo...así que se necesita un catálogo más que lo incluya..
sigue así..