24.3.09

Hoy no estoy para nadie


Hace tres o cuatro noches estaba escuchando una canción de ColdPlay y pensé que sería bueno concederme una de esas noches de "no estoy para nadie". Llegar a casa con la calma de no tener ningún compromiso ni tener que madrugar a la mañana siguiente. Poner música y ausentarme por unas horas. Estar durante un tiempo desconectado sabiendo que nadie va a importunar mi desconexión. Conducirme a ese estado de confusión de los sentidos, cuando la música se ve nítidamente y se escuchan imágenes sin ruido.

Se me ocurrió comentarle mis pensamientos a una amiga y ella me concedió una noche, que finalmente ha sido un fin de semana entero. No era eso lo que yo quería. En absoluto. Pero ha sido así. Se organizó el fin de semana completo con actividades desde el sábado muy de mañana, cena de cumpleaños con una amiga a la que no ve desde hace tiempo y el domingo a ver televisión. Como a mí no me apetecían ninguna de las actividades me ha parecido bien.

Pero ayer me sorprendió cuando me dijo: "necesito una stripper". Supongo que mi cara de pero qué coño me estás diciendo la obligó a explicarse. Su amiga, la de la cena de cumpleaños, ha decidido regalarle a su marido (pues el que cumple años es él) una stripper. Para más señas vestida de policía. Y como no sabía a quién acudir se lo ha pedido a ella… Creo que la explicación me dejó más confundido que antes. Supongo que es una opinión muy personal, pero no se me ocurre regalo más patético que este. Que una mujer le regale a su marido una stripper no sé qué puede significar. Supongo que en mi caso la reacción sería de incomprensión primero, y más tarde, de indigestión. Y yo me pregunto ¿qué le regalará él a ella? ¿Un tío vestido de bombero con una manguera que desenrollada le llegue hasta la rodilla? Porque eso sí, la stripper tenía que estar muy buena, porque para estar sólo buena ya la tiene a ella.

Lo que me dejó más desconcertado fue que ella me preguntara a mí. Pues no, no conozco a ninguna, le he dicho. No conozco a nadie ni sé dónde puedes encontrar. No sé por qué me preguntas a mí. En mi vida no he pagado ni un céntimo por sexo. Como eres un tío… me ha respondido. Claro, como soy un tío tengo que conocer a todas la bailarinas de Madrid, es obvio. Pero lo mío es distinto. Yo soy un tío.